Hay algo que pasa en casi todos los partidos importantes, nadie los ve con el celular cerca.
Antes de que empiece el juego, alguien sube una predicción. Durante el partido, llegan las historias, los mensajes, los memes y los gritos grabados a medias. Al final, aparecen las reacciones: felicidad, drama, enojo, burla o esperanza para el siguiente encuentro.
Para las marcas, ese comportamiento vale oro, no porque tengan que adueñarse del evento, sino porque pueden aparecer justo en el momento en que la gente ya está creando contenido por impulso: la cámara del celular.
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